GRAN CRITICA DEL DEMIURGO EN “TODO LITERATURA”

Con sorpresa por nuestra parte hemos recibido la critica de El Demiurgo por parte de la reviste literaria “Todo literatura”.

Al lanzar la novela al mercado, no nos esperábamos una critica de este nivel, lo cual nos ha supuesto una felicidad enorme por venir de quien viene.

Con gran satisfacción adjuntamos link de enlace de dicha critica para que podáis disfrutar de su lectura, y “COMENTAR” vuestra opinión al respecto.

http://www.todoliteratura.es/criticas-literarias/novela-negra/criticas-de-libros/libro-/literatura-policiaca/thriller-/demiurgo/francisco-elipe-torne/ferran-cubells-tomeo/2628#.Uim

El Buscador

Buscando entre papelotes, encontré este cuento que creo vale la pena leerlo. No os pongo el autor pues hay controversias sobre la autoría.

El BUSCADOR

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador… Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un dia el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió. Después de dos dias de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera ilustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra una tumba. Una por una , empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años… Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, por ningún familiar-dijo el buscador-. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construir un cementerio de niños? El anciano sonrió y dijo:

-Puede usted serenarse. No hay maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y a nota en ella:

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…? Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso…¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos dias? ¿Una semana? ¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo? ¿Y la boda de los amigos? ¿Y el viaje más deseado? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un pais lejano? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones? ¡Horas? ¿Días?

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos…Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.

AVISO: INFORMACIÓN DE ÚLTIMA HORA

Os informamos que en el apartado Biografía, hemos colocado unas reseñas de nuestras vidas, carreras, historia, etc, para que nos conozcáis un poco más. Si abrís la pestaña accedereis a ella y podréis reír o llorar, según el pálpito que os de.

También os adjuntamos link de la editorial con datos y comentarios sobre la novela:

http://www.nowtilus.com/pags.php?d=O849O1538

SALUDOS

EL LOBITO BUENO DE LONEGESA

       El otro día tuve la ocasión de ver a través de un canal de TV, de estos de nueva generación y especializados en reportajes no convencionales, un documental titulado “La otra final”  que consistía en que mientras en Japón se celebraba la final de la Copa Mundial entre Brasil y Alemania en un pequeño país situado en medio del Himalaya, llamado Bután, se realizaba otra gran final entre dicho país y la isla caribeña de Montserrat, países que como se pueden imaginar de una tradición balompédica brutal, Bután solamente había jugado un partido internacional anteriormente, contra Kuwait y perdieron por 20-0 y Montserrat no ha jugado nunca ninguno.

      Solamente la visión de los terrenos de juego de cada país te ponían los pelos de punta, pues ahí se entrenaban con una fe y una ilusión digna de admiración, tanto en la selva de Montserrat, que si el balón caía allí, ¡Ala! todos a buscarlo entre hierbas, árboles y matas de 2 metros y en Bután precipicio abajo. ¡Increible!

       En las entrevistas a futbolistas y aficionados, solamente tenían una idea, ser dignos a los ojos de sus hijos por intentar hacerlo lo mejor posible. Dignidad, hermosa palabra, en los países ricos, como procede, nos gusta más lo mayestático, pues tiramos por los antónimos, indignidad, deshonra, vileza (Veamos a los dirigentes de las patrias europeas). Allí nadie gritaba “A muerte con…”, “los vamos a machacar”, “les vamos a dar una patada…”, “victoria o muerte”, “somos invencibles”…, que se parecen más a las soflamas de Braveheart que aficionados a un evento deportivo.

       El terreno de juego, cortado (donde había hierba) con una hoz de campesino y con unos baches como el Cañón del Colorado, no era lo más idóneo para practicar un deporte, pero para el público y los jugadores era como si estuvieran en el mejor estadio del mundo, diseñado por el más afamado arquitecto. ¡Qué fácil es conformarse cuando no tienes nada!

       Presentación de los equipos, con sus respectivos y preceptivos himnos nacionales, respeto y corrección, nadie obviaba al contrario, tampoco hubo espectáculo de oriflamas, algunos eventos se parecen más a las manifestaciones del Reichtag que a una muestra de apoyo.

       El partido se lo pueden imaginar, estaban más por el suelo que de pie (no es de extrañar, con ese campo), hacían lo que podían o sabían, hubo golpes (algunos duros), pero no por acciones voluntarias simplemente por falta de recursos técnicos, las retransmisiones de la radio y tv butanesa, sin locutores vocingleros ni comentarios partidistas e interesados. Al final del partido los cuatro periodistas que entrevistaban a todos en general, preguntaban con sentido común no con actitudes de  <No lo que interesa al público, si no al que me paga, y si podemos meter una puya, mejor>. No hubo exhibición muscular, ni malas caras, ni gominas, ni gestos, ni malas acciones, al contrario risas sinceras, abrazos. Ganó Bután por 4-0. La copa (bonita) estaba fabricada en dos mitades, una para cada uno, detalle muy curioso y original.

       El acto acabó con todo el mundo en el terreno de juego, futbolistas de ambos países, medios, público, policías, turistas…, en una especie de fila india siguiendo una danza al ritmo de algún mantra. Fantástico.

       Evidentemente se trataba de un acto más bien folclórico y de buena voluntad que de competición en su sentido más estricto. Para ellos era como haber participado en la final verdadera ¿Por qué?, pues porqué en la final real nunca tendrán acceso, esto unido a la cultura e idiosincrasia asiática y caribeña hubo, saltos, besos, abrazos, alegria y celebraciones, pero no hubo actos “raros”, ni diplomáticos seguidores de Baco, haciendo honor a todo lo contrario que la compostura diplomática exige. Ahora que todo el mundo lanza dardos envenenados a los poderes del Estado, voy a lanzar uno ¿Quién pagó la fiesta del diplomático?

        Realmente hay dos mundos, los que pueden y los que no pueden ni podrán, pero a la vista de este reportaje que es la antítesis de la realidad me ha recordado al poeta José Agustin Goytisolo.

                                                               Érase una vez

                                                               un lobito bueno

                                                               al que maltrataban

                                                               todos los corderos.

                                                               Y había también

                                                               un príncipe malo,

                                                               una bruja hermosa

                                                               y un pirata honrado.

                                                               Todas esas cosas

                                                               había una vez,

                                                               cuando yo soñaba

                                                               un mundo al revés.

Soliloquios de Ferran

¡Quizá si hubiese nacido más tarde…!

¡Quizá si hubiese hecho caso a los profesores…!

¡Quizá si no hubiese sido tan lanzado…!

¡Quizá si hubiese amado a la mujer que dejé escapar…!

¡Quizá si hubiese seguido otro rumbo profesional…!

¡Quizá si me hubiese cuidado más…!

¡Quizá si no hubiese sido tan independiente…!

Esto son dudas y planteamientos que de cuando en cuando nos asaltan (sobre todo las noches de insomnio) y que lo único que consiguen es calentarte la cabeza y no llegar a ninguna conclusión, porque siempre te los planteas en primera persona (con lo cual estás admitiendo tus errores o tus irresponsabilidades). Fijaros que siempre te vienen a la mente los pensamientos negativos, no los positivos ¡Jodo, como Van Gaal! En fin agarremos otra vez el hilo. También hay que plantearlos en tercera persona (tanto del singular, como del plural), porque algo han tenido que ver otros personajes.

Cuando te decían:  -¡Tendrías que ser como Manolito!

Pues no, porque nadie es como otro, yo soy yo y él es otro.

-¡Compórtese íntegramente, como mandan los cánones!

Me pasé mucho tiempo buscando manuales de como son las reglas de la integridad, la paciencia, el honor, la bondad, la maldad, la sabiduría, la estupidez…,y no encontré ningún libro de reglas, o se tiene o no se tiene, pero los cánones ¿Cuáles?, por lo tanto, mala enseñanza ¡Me mintieron! No ne extraña había quien lo habían puesto allí porque tocaba no porque supiese, cuando las ideas no brillan se suelen disfrazar con palabras para tapar las deficiencias, no por mucho hablar se demuestra sabiduría.

-¡Cuando seas mayor, serás más sabio! MENTIRA. El que es un burro lo será hasta el final de sus días, quizás será más prudente, pero sabio,¡Nanay! Además fijense en: ¡Cuándo seas mayor!, a esa edad la sabiduría ya no me sirve para nada, la quiero a los treinta no a los ochenta y seis.

En el transcurso de la vida consultamos a los demás cuando las dudas y temores nos atenazan. Ojo con las respuestas pues muchas te hunden más que salvarte, lo que repercute en tus dudas existenciales.

Aquí aprendes algo muy importante. “Si hay algo bien repartido en este mundo es la verdad, porque individualmente cada uno te la dice, y además están convencidos de que es la suya”.

-¡Oye, este asunto…!

-No te preocupes, aquí está Antonio que tiene mucha experiencia.

Seguro que ha metido la pata en innumerables ocasiones, y ya confundimos equivocaciones con  experiencia, creo que son sinónimos camuflados.

-¡Las victorias se aprenden en las derrotas!

¡Pues vaya!, o sea soy un boxeador y para vencer el primer combate me tienen que dejar diez veces KO para aprender, el que acuñó esta frase nunca le deben haber dado un buen mamporro.

-Oye, este asunto…!

-Aquí tienes a Pepito que está a vuelta de todo y te aconsejará.

Peligro, los que vuelven de todo, seguro que no han ido a ningún sitio, pero verborrea tienen. Dicen que se necesitan dos años para aprender a hablar y setenta para aprender a callar, en algunos debería ser al revés.

-¡Es qué llevó tanto tiempo con esto, y no se soluciona!

-El tiempo descubre la verdad. Frase mágica donde las haya. Díselo al tipo que excarcelan porque se han dado cuenta de un error y el honbre llevaba veinte años allí metido. Claro que el tiempo descubre la verdad, pero se dejaron de especificar ¿Cuándo?

El místico te dice: -El olvido es la única venganza y el único perdón.

Intenta convencer al marido de la Pepi que te ha encontrado con ella en la cama, y le dices: esto no es lo que parece, a ver si lo olvida, o al señor inspector de Hacienda que lo olvide y te perdone los pagos.

Aunque a veces hay algunos que te salvan: -Tengo un grave problema, mi mujer se ha fugado con un señor de Bilbao.

-¿Y va a volver?

-No, es definitivo.

-Un problema deja de serlo si no tiene solución. Alégrate.

En fin cuando me vienen estas dudas y planteamientos los extrapolo en estos otros y así dividimos la culpa de los errores.

Y no nos preguntaríamos tantas cosas si hiciésemos caso a Aldous Huxley:  Quizá la mayor lección de la Historia, es que nadie aprendió las lecciones de la Historia.

LA FÁBULA DE LA CRISIS

La canícula caía a  plomo  en el yermo y pequeño pueblo. Pocas personas se atrevían en  Colmenar del Patíbulo  a pasear por sus abandonadas calles. No llegaban a cuatrocientas las  almas  que intentaban dar vida al agónico villorrio. La vida trascurría monótona y difícil,  casi imposible desde la espantosa crisis que azota al mundo en especial a nuestro país.

Un moderno y lujoso sedan negro, con los cristales tintados apareció por el cruce de la carretera comarcal con la nacional. El ruido inapreciable del motor solamente perturbó el  revolotear de las moscas. El automóvil se detuvo en la céntrica plaza donde se concentran los pocos  servicios y triste vida del misero municipio.

Vladimir Ivanov hizo un mohin de fastidio cuando abandonó la comodidad del aire acondicionado del vehículo y se tuvo que enfrentar a la tórrida temperatura del exterior, la mueca se trasformó en desagrado cuando observó el edificio que tenia en frente de sus ojos. Con resignación el flamante ingeniero de la multinacional  rusa se dirigió a la puerta de la fonda del Macario.

El vestíbulo del fonducho le confirmó la idea que se había hecho en el exterior, pero al menos en el interior hacía una agradable temperatura.  De un deslucido portalón apareció un hombre maduro de mirada despistada y cuerpo enjuto que saludó al viajero.

-Buenas tardes, caballero ¿ Desea hospedaje? -exclamó con voz pastosa, producto de una interrupción brusca de la sagrada siesta.

-Buenas tardes, deseo la mejor habitación con baño, estaré unos días en la villa-solicitó, en un perfecto español.

Acompañando a sus escuetas palabras deslizó en el destartalado mostrador un reluciente billete verde de 100 €, los ojos del posadero le empezaron hacer chiribitas.¡ Eso si que era esplendor en la hierba!.

-¿Es suficiente cantidad  como fianza?

-Señor, me abruma,somos una humilde fonda, la  supera con creces.

-Deme la llave, quiero refrescarme y descansar, cuando el sol temple su calor me daré una vuelta por los alrededores.

Macario siguió con la vista los elegantes andares del huésped, no llegaba a entender como ese señor se había dejado caer por aquel abandonado lugar de la mano de Dios, pero para él, le había caído el mejor ángel de la corte celestial. Absorto en sus pensamientos no se dio cuenta que entraba por la puerta de servicio Manolo el carnicero, su voz grave  hizo dar un respingo al hostelero.

-¡Hey! tenemos forastero nuevo por lo que veo -exclamó con una sonrisa.

-¡Joer que susto me has dado! algún día me saldrá mi débil corazón por la boca. Si, es ruso, según pone en el pasaporte -aclaró Macario.

-Me he pasado por si necesitabas material para la cena.

-No, pero ya que estas aquí te pago la cuenta del mes que asciende a 100€ , y quedamos en paz .

-¡Hombre, esto no me lo esperaba!, el que paga descansa y el que cobra mucho más -exclamó Manolo con una sonrisa mientras besaba el billete verde.

Mientras cruzaba la calle con paso firme, iba palpando el bolsillo de la camisa donde estaba el billete, cuando oyó unos cencerros en lo alto del callejón. Al momento aparecieron las primeras cabezas del rebaño de Bonifacio, con movimientos cansinos y asustadizos  los corderos llegaron hasta él, rodeándolo. Los fieles e inteligentes perros intentaban conducir la grey por las estrechas callejuelas, cerrando la comitiva iba Boni con un ternasco recién nacido a los hombros.

-¡Buenas tardes, que ganas tengo de encerrar a las bestias! Hoy hace un calor de cojones -Saludó el fornido pastor.

– Hola Boni, tengo algo que te va alegrar esta tórrida tarde, toma te pago los tres corderos que sacrificamos la pasada semana -le comunicó el carnicero entregándole el billete de 100€.

-Es un placer hacer negocios contigo -le dijo agradecido mientras se metía en la cartera el dinero. Se despidieron con un apretón de manos y cada cual siguió su camino.

Boni se dirigía con grandes zancadas a las afueras del pueblo, al llegar al portalón de la última casa paró y dio tres golpes secos. Espero unos instantes y abriéndose la pesada puerta, apareció un todavía bello rostro que se iluminó con una espléndida sonrisa, perteneciente a Sarita, la viuda alegre.

-Hola, si es mi hombretón, no te esperaba hoy cariño -dijo con voz melosa mientras se apartaba franqueándole la entrada.

-No Sarita, no te pongas en canción que los animales y esta calor me tienen “reventao”, he venido a pagarte los 100€ del par de favores de esta semana pasada -exclamó apartándose mientras le entregaba el parné.

-¡Que lastima, mi semental, tú te lo pierdes¡ -le susurró mientras escondía el dinero en el generoso escote.

     No había pasado media hora de la visita del pastor cuando de nuevo se abrió el portalón de la casa de la viuda. Sarita, con paso insinuante se dirigía hacia el centro del pueblo. Todos los ojos masculinos seguían con miradas lascivas el pasar de la bella fémina y  de odio y envidia de parte de sus cónyuges al ver como le sentaba el liviano vestido en su escultural cuerpo. Antes de entrar en la vieja posada miró alrededor de la  plaza y se introdujo en el interior.

    -Macarín, ¿dónde estas ? -llamó desde el vestíbulo.

    -Hola Sarita, cuanto bueno por aquí ¿Ya te has enterado que hay carne fresca? -preguntó con sonrisa irónica.

    -No, no sabia nada, pero no me preocupa, si es un hombre tarde o temprano nos encontraremos en este pueblucho. Esta visita es para hacerte feliz, cariño -y acompañando sus palabras sacó  los 100€ de lo más profundo del esplendoroso busto.

    Sarita se despidió de él con un sugerente guiño y  Macario le correspondió oliendo y estrujando con deseos concupiscentes el dinero. No se podía creer su buena suerte, en  pocas horas  había retornado a sus manos el billete de 100€. Se disponía a guardar el deseado tesoro en la caja registradora cuando unos pasos en las escaleras le hicieron desviar su mirada hacia allí, el elegante y altivo ingeniero ruso bajaba las escaleras llevando el ligero equipaje. El huésped llegó al mostrador, y anunció:

    -He recibido una llamada de la central y tengo que volver urgentemente a la capital, si me hace el favor, me devuelve el dinero de la fianza y mi pasaporte, le dejo 10€ por las molestias y la ducha.

   -Lástima que tenga que dejarnos tan inesperadamente, pero los que mandan, mandan -dijo con resignación mientras le devolvía lo requerido por el cliente.

   El señor Ivanov, introdujo el billete de 100€, que aún conservaba el suave perfume de Sarita, y se dirigió hacia el sedan negro sin mirar hacia atrás. Puso en marcha el vehículo y lo enfiló hacia la carretera. Miró por el espejo retrovisor y con sonrisa desdeñosa torció hacia la derecha pensando que ya nunca vendría a este pequeño pueblo de Colmenar del Patíbulo. El sol buscaba su ocaso detrás de la pequeña sierra formando irónicamente una amplia sonrisa que hubiera firmado el mismísimo Smile.

MORALEJA: ¡CABRONES, LOS QUE TENÉIS LA PASTA, NO LA GUARDÉIS, PORQUE EN EL ALGÚN MOMENTO TAMBIÉN FUE NUESTRA!