EL AMOR Y LA LOCURA

Hace unos días rebuscando entre mis documentos y papeles encontré este relato del insigne escritor uruguayo Mario Benedetti, el cual lo había leído hace muchos años atrás, me dio satisfacción el reencontrarme con él pues siempre lo he considerado una pequeña joya  que siempre me ha seducido por su belleza literaria y su belleza moral, y he decidido colgarlo en el blog. Los que ya lo conocen igual les hace ilusión el releerlo y los que no lo conocen pueden disfrutar de este pequeño tesoro que reza así:

 

EL AMOR Y LA LOCURA

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando EL ABURRIMIENTO  había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre, tan loca les propuso: ¿Jugamos al escondite?

LA INTRIGA levantó la ceja intrigada, y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿al escondite? ¿Y cómo es eso?

Es un juego – explicó LA LOCURA –, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras vosotros os escondéis, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO  bailó secundado por LA EUFORIA. LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.  Pero no todos quisieron participar,  LA VERDAD no quiso esconderse ¿para qué? Si al final siempre la hallaban,  LA SOBERBIA  opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y LA COBARDÍA  prefirió no arriesgarse…

Uno, dos, tres… comenzó a contar LA LOCURA.

La primera en esconderse fue  LA PEREZA,  que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO  que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. LA GENEROSIDAD  casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos… que si un lago cristalino ideal para LA BELLEZA, que si la rendija de un árbol, perfecto para LA TIMIDEZ, que si el vuelo de una mariposa, perfecto para LA VOLUPTUOSIDAD, que si una ráfaga de viento, lo mejor para LA LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayo de Sol.

EL EGOÍSMO  en cambió encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo… eso si, pero sólo para él.

LA MENTIRA, se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoíris)  y LA PASIÓN Y EL DESEO en el centro de los volcanes. EL OLVIDO… se me olvidó donde se escondió… pero eso no es importante.

Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR  no había encontrado todavía sitio para esconderse,  pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón, – contó LA LOCURA – y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue  LA PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después escuchó a LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre teología y a LA PASIÓN  Y AL DESEO  los sintió en el vibrar de los volcanes.

En un descuido encontró a LA ENVIDIA  y claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO.

AL EGOÍSMO  no tuvo ni que buscarlo, el solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió a  LA BELLEZA  y con LA DUDA  resultó más fácil todavía pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, LA ANGUSTIA  en una oscura cueva, LA MENTIRA detrás del arcoíris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta  EL OLVIDO… que ya se había olvidado que estaban jugando al escondite, tan sólo EL AMOR no aparecía por ningún sitio, LA LOCURA  buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas… y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos AL AMOR; LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra… EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA.

Ferran

¡NUEVA PORTADA!

Hoy martes y trece desafiando a los malos augurios de tan supersticiosa fecha, lanzamos al conocimiento del mundo la nueva portada ideada por nosotros, creada por  los artistas Karles y Rafa de la pagina web    www.kpbkustom.com  aprovechamos para felicitarles de todo corazón por su magnifico trabajo.

Después de mucho pensar creemos que hemos podido plasmar fielmente la filosofía gnóstica. El hombre para ser libre enriquece el pensamiento y su sabiduría, plasmado por el cerebro libre del cuerpo y sus debilidades. De las oscuridades surge el Demiurgo, hijo abortado de Pistis Sophia, para atenazar y someter al hombre y convertirlo en esclavo.

Amparado en esta doctrina surge la figura del asesino en serie, más inteligente, escurridizo, sádico y frío de la historia criminal

del país.  https://lonegesa.files.wordpress.com/2011/05/el-demiurgo1-19.pdf os dejamos las 19 primeras paginas de nuestra novela.

 

NOCHE EN VELA

Oscar, el vigilante, miraba distraído como bailaba la luz en los pulsadores . En el momento que el botón con el número 8 se iluminó, el viejo ascensor se paró, cada vez con un creciente e inquietante chasquido. Un pasillo oscuro, estrecho y sepulcral apareció tras las puertas automáticas. Con parsimonia recorrió el primer tramo, en la mano se balanceaba un lector de infrarrojos y en la otra una potente linterna que  iluminaba el saliente de una de las paredes. Oscar sonrió mientras deslizaba el lector y se registraba el primer paso de la ronda, se había percatado de que algo alteraba la tediosa rutina y dirigió el haz luminoso  hacia la puerta más cercana a  la salida de incendios.

– toc-toc- ¿Si?

-¿Sr. Pelayo, otra noche en vela?

– Si Oscar, otra vigilia de cafeína y nicotina- contestó una voz ronca detrás de la puerta.

Pelayo, oyó como se alejaban las lentas y cansinas pisadas por la escalera contra-incendios. Se relajó de nuevo, encendió el enésimo cigarrillo y rebuscó en su caótica mesa de trabajo. De entre una montaña de manuscritos eligió uno y los otros fueron desalojados de un enorme manotazo, cayendo ruidosamente en el frió suelo. Ahí estaba él de nuevo, su eterno paquete de Ducados y su Zippo dorado, la vieja cafetera con el recién molido café arábigo, y lo más importante, el manuscrito. El titulo no le importaba, se había quedado prendado de él en la lectura rápida y selectiva, donde el 90% de los libros son archivados en la letra P de papelera. Los dedos amarillentos y temblorosos pasaron los primero folios, y ante los irritados ojos del ya maduro editor  apareció el primer capítulo…  el corazón empezó a latir con fuerza y se sumergió en el mundo de la fantasía.

Amanecía en Madrid, desde la ventana del octavo piso aún se podía apreciar la belleza del albor del día, nada que ver con el que contemplaba todos los días de su niñez, allá en la húmeda y verdinegra Asturias. No le importaba el olor a rancio, ni el temblor creciente de sus manos; debido al exceso de cafeína, ni el lagrimear de los ojos inyectados en sangre por la lectura interrumpida de más de cuatrocientas páginas. Nada podía afectar a su inmensa alegría. El golpeteo en la puerta le sacó del ensimismamiento con un respingo.

-¿Todo ok, Sr Pelayo? ya se pasó otra noche en vela -saludó una cabeza enorme, con muy poco pelo, desde el quicio de la puerta.

– Todo perfecto Oscar -contestó atusándose el abundante pelo canoso.

La sonrisa se dibujo en su rostro dulcificando las ostensibles huellas de la trasnochada. Rebusco una “pava” en el cenicero, todo estaba a su favor, casi era medio cigarrillo;lo encendió con deleite, la primera calada…¡Oh,Dios sabía a rayos! Se tragó todo el alquitrán y el gas de la gasolina del Zippo. La tos se escuchó varias plantas más abajo.

Medio asfixiado, medio catatónico y medio ciego, volvió a mirar a la ventana y todo lo vio de color de rosa…..

“Hace tiempo que no creo en Dios, ni en nada parecido. Pero a alguien le tengo que dar gracias por este regalo divino. Soy completamente consciente que esto se lo debo a esta terrible crisis que nos azota. Gracias a ella las grandes editoriales, ni leen los manuscritos que les envían. Tiran de sus escritores punteros que les aseguran números positivos para sus exigentes accionistas. Por cierto, últimamente,  ¡cuánta mierda estoy leyendo de las agobiadas y exprimidas estrellas mediáticas! Las medianas imitan  a sus hermanas mayores y tanto han reeditado escritores del pasado que están pidiendo a los monjes que vuelvan a traducir las antiguas escrituras. Gracias a que todos quieren salvar el trasero, esconden la cabeza debajo de la tierra para que pase el temporal. Ja,ja,ja, y no se dan cuenta que están dejando el culo para aparcar bicicletas…¡Que se jodan!

Pelayo se alejó de la ventana, se puso su vieja gabardina (comparada, la de Colombo era de pasarela Cibeles) se enfundó las gafas de sol y recogiendo el manuscrito se lo llevó a los labios dándole un sonoro ósculo. Abrió la puerta, miró a la claustrofobica habitación y dando un grito, regaló un corte de mangas.

¡ESTA NOCHE, LA HE PASADO EN VELA!